lunes, 12 de enero de 2009

Grandes canciones desde otro siglo

Murga, tango, rock y baladas se mezclan con la mejor poesía urbana en un regreso que debe ser para quedarse.

Escuchando “Yo vengo de otro siglo” se comprende dónde quedó aquello que Alejandro del Prado decidió guardar durante más de veinte años. Esa mezcla de tango, balada, murga y rock, condimentada con la mejor poesía urbana (ya fuera en las letras de Jorge Boccanera, autor de los textos de su disco Dejo constancia, o desde su propia pluma), fue y es única. Estaba allí, con él, guardada, esperando dos décadas para salir de nuevo a sorprender, a tomarle el pulso a tanto roquero que cree haber inventado la pólvora cuando eso, a él, se le había ocurrido hace un rato largo.
Por aquellos tiempos, tanto Dejo constancia (1982) como Los locos de Buenos Aires (1984) –dos discos que después vieron entrelazados algunos de sus temas en un compilado y dejaron su estela en una mítica grabación realizada en Santa Fe en 1985– eran la contraseña de quienes no querían renunciar a los sonidos nuevos pero se sentían identificados con una porteñidad sin culpas ni lamentos que al tango tradicional le faltaba. Canciones como “Carta”, “Si te contara”, “Aquella murguita de Villa Real” o “La Marcha de la Pelota” sonaban irremediablemente a Buenos Aires, transpiraban infancia, corrían a la par de los recuerdos de tantos.
La aparición de este nuevo disco, que recoge composiciones que Del Prado fue acumulando a lo largo de más de dos décadas, es recuperar a un artista, ciertamente, pero también es como volver a mirarse la cara en el espejo: ya desde el primer tema, “Con 2X Y 1 tango”, Del Prado planta bandera con un tema que no es un tango solamente porque no está en 2x4, a la manera de “Los locos de Buenos Aires”, ese hit que se colaba entre Abuelos y Soda. Al mismo riñón podría decirse que pertenecen “Yo conozco un Buenos Aires”, que pasa con pasmosa facilidad de milongón a balada; “Para que los gorriones vuelvan” (conmovedoramente autorreferencial, con Bach sobrevolando la melodía sin esfuerzo), y la genial “Con este porcentaje de humedad”.
Las últimas tres composiciones, “Las virtudes del petardo”, “Pagadiós” y “Zitarroseando” (homenaje, por si quedaran dudas, al enorme Alfredo Zitarrosa, de quien Del Prado fue uno de los guitarristas acompañantes), son lo que este singular artista ofrece para dejar abierta una puerta que ya no debería volver a cerrar. Termina el álbum con una versión preciosa de “Si te contara”, grabada en vivo en 1986 y cantada a dúo con Susana del Prado, su esposa, fallecida el año pasado. No está mal bajar el telón con una gran canción venida, como ellos, de otro siglo.

Fuente: www.criticadigital.com.ar

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